Consciencia:

Yo no conozco la definición actual de Consciencia, pero digamos que es algo así como darse cuenta!

Uno de los problemas actuales, es la sobre-población; se le hecha el muerto a las personas, y los de las llamadas Elites, como el de fb y Mocosoft, recomiendan que se reduzca al 40% o algo así (que se asesine a esa gente); la razón es por dinero y poder; pero al ser consciente que por naturaleza nos indica que manteniendo una mente libre de influencias Europeas, como la religion, política, tecnología y otras hierbas; podriamos tener solamente los hijos que podemos criar dignamente.

Seguimos:
Pero, esas personas, han sido alienadas (Educadas), para aceptar cosas, sin analizar. Ej. La ENA, nace como un símil de la Escuela Militar «Gerardo Barrios», ambas al servicio de Terratenientes que poseían toda la riqueza del pais; en su mayoría criollos; la ENA, se ha venido resistiendo a continuar al servicio de los que poseen toda la riqueza; pero a nivel de Dirección, es imposible ganar Conciencia de que en el fondo, se sigue alienando para la Agricultura y Ganaderia Extensiva! Destructiva desde su raíz!

Otro ej.:
La materia no se destruye, solo se transforma; ley que se aplica al agua: El agua no se destruye, solo se transforma!

Si estamos Conscientes de esa ley, bastaría con revisar el ciclo del agua para encontrar una solución definitiva.

En conclusion, si no vemos detras del telon, dificilmente veremos los hilos que mueven a las marionetas!

CRONICAS DE UN ESTUDIANTE DE AGRICULTURA


«Todos los de agricultura, son unos buenos muchachos»
“Un matón que llego de la Escuela Militar “.
Nelson Romero Pineda (XV Graduación )
Con especial gratitúd y aprecio al «ticher» Ibarra.

Una mañana a finales de Abril de 1970, cuando me encaminaba con mis compañeros de cuarto Isidro Reyes (zosimo) y José Antonio López ( la zorra) a desayunar al auditórium de la Escuela, le vi; caminaba delante de nosotros, de andar lento, robusto, de anchas espaldas cubiertas por una camisa militar verde olivo, parecía que nos iba esperando, al alcanzarlo, precisos por ser de los primeros en el desayunador (fuimos buenos «buitres), pasamos a la par de él, nos dirigió la mirada y dijo con voz áspera y como acostumbrada al mando:
— ¿Donde se desayuna aquí?…le pedimos nos siguiera ; no sabiamos quién era, imaginé podía ser un alumno del año pasado que le habian pospuesto la beca, hizo fila trás de nosotros y después de recibir la vianda con los infaltables frijolitos molidos, platanos fritos,queso o crema , tortillas calientitas y leche fría o café, se sentó a la par mía, por lo que supuse era alumno de primer año, ¿de qué año? le pregunte…— de primero, soy Simón Tadeo Morejón, dijo mirándome fijamente, extendiendome su mano a manera de saludo y continúo, — ¿de qué año son Uds.?…
Días después supimos que Morejón, estudio… ¿estudio? en la Escuela Militar y que había sido dado de baja por deficiencia académica, por aquellos años se decia que era costumbre que algunos que “no daban el ancho” en la entonces llamada “Escuela de Presidentes” les conseguían beca en La ENA…Morejón fue asignado a la Sección “A” del primer año, en la que yo estaba, ya había pasado el primer ciclo, ya éramos menos, el Ing. Cesar Arístides Solano, “gallo de lata” (QEPD) habia sido “el colador”,su materia de química agrícola I había diezmado nuestras filas, de los 150 “reclutas” que habíamos ingresado en enero quedamos unos 90,algunos no aguantaron “la reclutada” de los de II y III año, otros el duro trabajo de campo, algunos la férrea disciplina, otros la pesada carga académica y otros la ausencia de su enamorada, todo eso además de agobiante, la ambientación al internado nos hacia más dificil la vida de estudiantes de agricultura.
Mi adolescencia la había tenido en El Tránsito, San Miguel, en el oriente del país; lugar donde las estaciones seca y lluviosa eran bien marcadas y donde a los gatos se les llamaban «minchos» y todos los amigos se decian «primos»; en el viaje en un bus de la «TUDO» de San Salvador a la ENA, «Make Me Smile» de la banda «Chicago» sonaba en la bocina del radio; hacia el occidente vi todo distinto, cafetales siempre verdes, fincas y haciendas a la orilla de la carretera en plena ostentación de grandeza y belleza, La ENA era así, con jardines muy bien cuidados y ornamentados, sus edificios de paredes pintadas de tonos gris y blanco, impecables, con buen mantenimiento y aquel enorme auditórium de forma de “platillo volador”, sencillamente puedo describirla como un lugar que me pareció de una arquitectura futurista sacada de una película estadounidense.
La ENA sería mi hogar, mis compañeros y profesores mi nueva familia por un buen tiempo, esos años no sé porque me parecieron largos, pero de días que sentía que pasaban volando, quizás por el agitado trabajo y la faena de los estudios;el constante recuerdo de un amor lejano y pueblerino me daba una angustia solo reprimida por el anhélo y deseo vehemente de convertirme en “Perito Agrícola” y asi tener una profesión con la que me ganaría la vida, aunque los nocturnos gritos de «reclutas ya se van a ir en las pavas» o » hay viene gallo de lata reclutas hijos de puta» de los de segundo año, me daban cierto temor de perder la beca, por lo que daba gracias a Dios por cada ciclo de estudios que pasaba y que yo aún estaba allí, me preocupe y me entristeci cuando al final del primer cíclo, los primeros compañeros se fuerón en «las pavas».
Morejón no fue “recluteado”, no se dejo rapar la cabeza ni acepto la “jodarria”, ni de los de tercer año, todos le temían a sus broncas, no lo apodaron, algunos decían que:“qué mejor apodo que su apellido”; pero después se le llego a conocer como “el animal”,sus gruesas manos de boxeador parecían estar programadas a soltar un fiero puñetazo a la menor provocación, no gano respeto sino miedo de los demás, me parecía que hasta se sentia inmune al “ticher” Ibarra y don Napito; algunos coincidimos que había llegado a La ENA de paseo, no se aplico al estudio, aunque mantenía la disciplina y el trabajo requeridos de manera un poco aceptable; yo me limitaba a mantenerme alejado de él, sus bromas eran pesadas y críspantes, algunos se las celebraban a manera de “mejor tenerlo de amigo, que de enemigo”; vivía solo, en un cuarto asignado para instructores en el edificio “C”, en realidad no era del todo un ermitaño, le gustaba salir a vagar.
En ocasiones sentía que los días transcurrían lentamente, casi monótonos, procuraba no salir de la escuela cada quince días como una forma de evitarme gastos de dinero que no tenia, al igual que Juan Francisco Vásquez ( «chico cuche» ), iba a mi pueblo a «las quinientas» o cuando no era posible quedarse en la escuela por las vacaciones de semana santa, agosto o fin de ciclo de estudios, solo los que hacian «turnos de trabajo» y a los extranjeros se les permitia quedarse; «chico cuche», otros y yo eramos siempre «voluntarios» para esos turnos; la noche del 29 de Julio de ese año, llovió a cántaros desde las dos de la tarde en todo el país, la tormenta parecía que duraría toda la noche, me sentía muy triste y con el corazón muy compúngido, no entendía él porque de esa angustia desesperante y que me arrebataba la tranquilidad .
En la cena y por no estar próximo algún examen se nos permitía ver TV hasta las 8.30 pm, hora en que don Napito “apagaba” el TV (B/N) del auditorium, en él que se veían los canales 2, 4 y el incipiente estatal 10, ocasión que aprovechábamos algunos para las acostumbradas y gustadas tertulias de la noche en el comedor o a ver «Teleprensa» del canal dos; recuerdo que un estudiante de tercer año llego a la mesa donde cenaba y me dijo: — el Teacher Ibarra,quiere hablar contigo dice que vayas a su mesa despúes de que termines de cenar ¡… ya faltaba media hora para las 9.00 pm, la hora en que sonaba «la chicharra», teniamos que apagar la luz del cuarto y acostarnos a dormir.
Sentí un raro presentimiento, no era usual que se nos llamara en horas de comida o descanso para algo irrelevante, me levante presuroso y me dirigí hacia las mesas asignadas a profesores, instructores y a los inspectores; salude respetuosamente, “el Ticher” Ibarra tenía un semblante serio y en sus manos lo que me pareció un telegrama, me preocupe al instante y mi corazón me dio un vuelco, «el ticher» al contestar mi saludo, con voz pausada y con suaves palabras me dijo:
—“Por favor siéntate…necesito hablar contigo, lo siento mucho, recibimos este telegrama de un familiar tuyo…tu mamá ha fallecido el día de hoy, un pariente te espera en el parqueo para llevarte a tu casa, no te preocupes, ve y regresas después del funeral, te esperamos ¡…se puso de pie y me dio un calido abrazo, los demás en la mesa me dieron sus condolencias, sentí que me hundía en el piso y un vacio confuso se apodero de mi; de los presentes en la mesa sólo recuerdo a don Napito y a él instructor de campo Emmanuel Orellana, conocido en la escuela como «clavo de riel»,al salir del auditorium, vi un taxi aparcado, mi vida esa noche cambio para siempre!
Era mediados de Agosto, la canícula de San Juan se había extendido un poco lo que nos permitía realizar por las cosechas de hortalizas sin lluvia, el departamento de horticultura abundaba en verde, la huerta de guineos, la de limones pérsicos, la de mangos Haden, la de naranja Valencia; los cultivos de chile Yolo Wonder y tomates Roma y Homestead habían sido muy productivos, se cumpliría la meta para la planta procesadora de alimentos, cocina y para el reparto al personal técnico y administrativo residentes en la escuela; esa mañana fui asignado al grupo de cosecha de tomates, este lo conformamos varios alumnos de distintos grupos de tareas, para esa semana esperábamos la evaluación de trabajo de campo del Ing. Luis Enrique Palomo, jefe del departamento; entre los compañeros de ese grupo recuerdo a: Morejón, Mario Mejía Guevara ( pata chuca ), Julio Vaquerano (totocón) y a Hinds, un compañero que se iria en «las pavas» al final del ciclo y quienes quedarían en mi memoria por mucho tiempo, por los acontecimientos que estaban por suceder.
El Perito Agrícola Rodolfo Ernesto Moran, era de pequeña estatura, unos cms más alto que el P.A.. Emmanuel Orellana, no le conocí su apodo, era de hablar suave y hasta bondadoso, muy gentil y “buena gente”, llegó a impartirnos las tareas de cosecha, las cuales eran de tres surcos de unos 25 metros para cada uno, nos recomendó que solo los maduros; me puse de inmediato a la cosecha, el duelo por la muerte de mi “joven madre” me apenaba mucho, me volvió taciturno y ensimismado, al largarse el Sr. Moran algunos compañeros empezaron a lanzarse tomates, me cayeron unos cuantos en la espalda, no volví a ver quien los lanzaba, trate de ignorarlos, pues no me sentía con ánimos para bromas, pero me siguieron cayendo, lo que ya empezó a fastidiarme, me volví y pude ver a Morejón agacharse y esconderse tras un surco, a unos seis metros de donde yo estaba, le vi una sonrisa de oreja a oreja, siguió tirándome tomates, mi camisa de “dril” azul se volvio de color rojizo como pintada con “salsa de tomates”.
Al avanzar en mi surco vi un tomate Homestead “sazón”, debería pesar una media libra, recuerdo su color verde pálido con amarillo rojizo, lo corte cuidadosamente no lo puse en la canasta, lo palpe suavemente con ambas manos, era muy compacto, duro, me cayó otro tomatazo, volví a ver hacia el surco donde estaba Morejón y lo vi agacharse, iso facto dispare con fuerza el Homestead hacia donde habia úbicado a Morejón, en el preciso momento en que él se paraba con un tomate para tirármelo, vi como en “cámara lenta” como el Homestead se estrello en su ancha nariz desparramándose en pedazos por toda su cara, cayó de espaldas aún con el tomate en su mano, como impelido por un resorte se levanto y corrió feróz hacia mí, me pareció un embravecido toro Angus, vi espuma en su boca y sangre en su nariz, lo oí gritarme desaforado: —“ te voy hacer mierda, hijueputa” , Morejón era muy fornido y fuerte para enfrentarlo cuerpo a cuerpo; las palabras del Dr. Herrera de la clínica de la escuela:“sos todo un alfeñique muchacho, no pesas más de 110 libras, el requisito para ingresar a la escuela son 120, cuando regreses a tu casa come muchos platanos para que subas de peso», resonarón en mi cabeza, disparandome todos mis miedos juntos
Morejón debía de pesar unas 180 libras, era corpulento y fuerte, me era imposible enfrentarlo a puñetazos, entonces agarré a la «catalina» mi cuma de dos palmos, la habia bautizado asi en honor a doña Catalina Morales, la jefa de correos de El Tránsito y dueña de la comercial «Morales», quién me la regaló junto a una matata y una piedra de afilar cuando supo que iba a ingresar a la ENA, sentí un gran alivio tenerla conmigo, la mantuve detrás mío y lo espere, oí a mis compañeros gritándome que me corriera, Morejón se me acercaba a trote militar gritandome:
— “Te voy a dejar nuevecito a verga, hijo de la gran puta, no tengo nada que perder, pendejo “; pensé en “mi joven madre” recién fallecida y me dije: “yo también no tengo nada que perder”; empuño su mano derecha y la retrocedió para golpearme a la cara, entonces saque mi cuma de dos versos y la blandí sobre él, al verla instintivamente en un acto reflejo se volvió y me dio la espalda, recordé que habia oí decir: “quien pega primero, pega dos veces” y sin reflexión y sin misericordia alguna le deje ir el primer planazo, el que “sonó a pisto” en su lomo, oí un grito instándome a detenerme, pero le deje ir el otro, el que se detuvo bruscamente otra vez en su ancha espalda…la suerte estaba echada, esa mañana me habia ganado a mi peor enemigo en la escuela !
Morejón corrió hacia un árbolito de naranja Valencia, bajo su sombra habíamos dejado las cantimploras y machetes, agarro uno y corrio hacia mi, comenzamos la pelea, el tenía la ventaja de un arma más larga, el haber pegado primero me envalentono y ataqué furioso, fueron varios los filazos y los quites, mi cuma resistía el hierro implacable de aquel machete que Morejón me lanzaba a destajo con una gran furia desmesurada y con malas intenciones; sentia que mis piernas me temblaban y temi flaquear, en el frágor del combate que duro solo unos minutos, pero que a mi me pareció de horas y empapado en un sudor copioso, vi como unas varas de bambú se interponían entre los dos, era «patas chucas», «totocón» y otros compañeros, quiénes las azotaban entre los dos gritandonos:
—Paren hijos de puta… se van a mataaaar ! …Mario, Julio Armando y otro compañero el que no recuerdo quién era, lograrón apartarnos y se interpusierón entre los dos con las varas de bambú entre sus manos; Morejón resolloba pálido y furioso con ganas de desquitarse los vergazos, en eso de repente se oyó el ruido del motor del viejo “Massey Ferguson” rojo, el que se acercaba a vuelta de rueda, lento, con el Sr. Morán al volante y varios compañeros en el tráiler, me muy sentí aliviado y uuff…me habia salvado la campana de un seguro desastre que hubiese echado al traste toda mi vida ! .
Llevamos los tomates a la planta procesadora de alimentos, en el trayecto Morejón, iracundo no me despegaba la vista, la que reflejaba odio y deseos de venganza, al llegar a la planta, empezamos a bajar las cestas con tomates, cuando agarre una con otro compañero, Morejón lo aparto y la agarro, quedamos frente a frente, vi su nariz morada e inflamada como una berenjena y de la que salia un hilito de sangre, lo que me dio una risita nerviosa y mal disimulada, al verme me miro todavia con más furia y me dijo:
—“ No pasas de hoy, sin que te majé a verga hijueputa¡”, no le conteste, sentí miedo, recordé a Clint Eastwood en:» El bueno, el malo y el feo» una vieja pelicula del oeste que vi en el cine «Alameda» de Usulután, Eastwood miraba fijamente y frunciendo el ceño a sus enemigos, sonriendo y con un puro en la boca les decía: «se llego tu hora bandido» lo que a estos los atemorizaba, lo mire muy fijamente y sonreí tratando de aparentar no tenerle miedo, de lo que me arrepenti de inmediato, porque Morejón se enfurecio todavia más y descargó el peso de la cesta contra mí, no pude sostenerla y la solté, esta cayó al piso desparramándose algunos tomates; entonces la voz tranquila y mesurada de don Juan Umaña, parecio calmarlo al decirnos:
—“Muchachos con cuidado, no tienen porque moler ustedes los tomates, eso lo haremos nosotros en la planta”.
Ya en mi cuarto, me bañe intranquilo y me arregle para ir al almuerzo, no podía disimular mi temor, mi única arma era el tenedor y el cuchillo de mesa, siempre me gustaba ser de los primeros en la fila y a él también en lo que coincidiamos, los dos eramos «buitres» consumados, ya sentado en el comedor, tuve la sensación de que me miraban, levante la vista y lo vi, estaba a una mesa de por medio, me miraba fijamente y al cruzarnos las miradas, movió la cabeza de arriba a bajo a manera de sentencia, aún tenia la nariz muy inchada y morada, yo esquive su mirada; debo confesar que se me fue el hambre por la angustia, en un momento en que vi que platicaba con otro compañero, me levante de la mesa sutilmente y me fui para mi cuarto, faltaban unos veinte minutos para entrar al aula de clases, mi aflicción crecia y crecia cada vez más.
En la primera hora tendriamos la clase de “hortalizas I”, con el Ing. Alexander Aguiluz; («manos chucas»), quien se tomaba media hora en pasar lista, como un instinto de supervivencia me eche la navaja de injertar al bolsillo, era marca “Coleman”, hacia tres días me la había afilado por 0.15 ctvs. Juan, un campesino que trabajaba en el depto. de Horticultura junto al «Jute», me fui a clases acompañado de “zosimo” y el burlón de la «zorra”, estaba seguro que en una pelea con Morejón no me defenderían, pero me daba cierta tranquilidad el ir junto a ellos, intuía que Morejón podría pensar que ellos podrían ayudarme en caso de una refriega con él..
Me gustaba sentarme cerca de la ventana, pero Morejón ya se había tomado un pupitre a inmediaciones de ella, por lo que me fui a uno de en medio, el reloj marcaba la una con cinco minutos de la tarde, cuando entro don Napito Cortés, se paro enfrente y con su estilo acostumbrado de ponerse el dedo indice en la achatada nariz, con su suave y calmada vocecita dijo:
—“Muchachos, el Ing. Aguiluz llamo para decir que no vendrá hoy a dar su clase, por favor aprovechen la hora para estudiar, portense muy bien y nada de desordenes, por cualquier cosa estaré en la inspectoria”…al oír decir eso a don Napito sentí que el alma se me fue del cuerpo, por instinto volví la vista hacia donde estaba Morejón,me miraba, vi mover su cabeza de arriba abajo y sentenciándome una vez más, me dijo:
— “Se te llego la hora cabroncito”… golpeaba repetidamente su palma izquierda con su puño derecho, me amenazaba con la matonería acostumbrada por el mas fuerte ante el más débil; pensé salir detrás de don Napito y contarle lo que me sucedía, pero me dio pena, eso sería seguir viviendo con miedo a Morejón, fue entonces que decidí a pesar de todos mis temores enfrentarlo…vino a mi memoria la cita anónima: “la mejor arma es el ataque” y eso es lo que haría; vacilé un poco porque temía perder la beca si el «ticher Ibarra o don Napito nos pillaban, pero ya la suerte estaba echada…no había vuelta atrás, era ahora o nunca.
Al salir don Napito del aula comenzó la algarabía de todos los compañeros, entre mis temores por un incierto futuro en la ENA recordé mi escuelita de mi Cojutepeque de infancia, mis frecuentes peleas con mis compañeritos matones, en las que siempre sacaba la peor parte y en las que «Chusin» Rosales, mi amiguito de «uña y carne» siempre me defendia, ahora tendría que hacerlo yo solo !…saque la «Coleman» de mi bolsa trasera y abrí con sigílo su afilada hoja, la empuñe con una decisión mal pensada y confusa, despacio y decidido me levante del púpitre, algunos de los compañeros habian dejado sus asientos y platicaban entre ellos, vi a Morejón aún sentado, me buscaba con la mirada, pero yo ya estaba frente a él, y le grite con la voz quebrada por el miedo :
—«Aqui estas verdá hijueputa»…cuando me vio se asombró y se paró, levante mi «coleman» para que viera el filo de la navaja y le despache el primer vergazo a las costillas, cuidando de darle con «la uña» de la navaja y no con el acero, pude ver en sus ojos no solo asombro sino tambien pánico, entonces le propiné otro golpe en la costilla izquierda, se fue de espaldas y cayo al piso tumbando el púpitre, vi la blancura de su camisa teñirse de dos puntos rojo escarlata y su rostro aún con la naríz hinchada por el «tomatazo» se volvio de una afligída palidez, al estruendo del púpitre por la abrúpta caída de Morejón, algunos compañeros de la sección «A» se percatarón de mi feróz ataque, Morejón de un salto se puso en pie y retrocedio adolorido y asustado hacia la puerta y salio despávorido…me senti envalentonado…había ganado el segundo round, le habia ganado otra batalla a Morejón pero temía perder esa ya cruenta guerra !.
La noticia de «mi hazaña» se corrio como réguero de pólvora por las dos secciones de primer año, tenía temor de que se hubiesen enterado don Napito y el «ticher» Ibarra; mi «catalina» se volvio mi compañera inseparable en trabajo de campo, en las aulas y en toda la ENA, quizás podía olvidarme de ponerme el calzoncillo, menos de echarmela a la bolsa; despues de ese incidente Morejón no volvio a amenazarme, en una ocasión en la que él venía del auditorium de cenar nos encontramos cerca de la lavandería, con una prudencia rara en él se aparto de mi y siguio de paso por otro camino, respire aliviado, ya quizás todo sería historia, no volvimos a dirigirnos palabra alguna, ni aún cuando trabajamos juntos en labores de campo, ni en clases, Morejón al fin me dejo en paz, lo que agradeci al cielo y a mi inseparable «Coleman».
Francisco Urías (taco) me conto que en una platica con Morejón, le conto que habia ido a enfermería a ponerse la vacuna tetánica por las heridas que le causé y para que le curarán la naríz que no se le desinflamaba y que Bertita ( «escalera de cortar rábanos») la enfermera, le habia preguntado como se las había ocasionado y él le dijo que se había caído en la bodega de herramientas en el trabajo de campo, eso me alivio porque pense que ella no reportaría a inspectoría los golpes que con todo gusto yo le habia propinado, a «taco» era al único al que Morejón le aceptaba burlas y bromas.
Despúes de los exámenes mensuales cuando el «ticher» Ibarra ponía las notas en el tablero de inspectoría nos aglomerabamos a ver como habiamos salido, Morejón ni se acercaba, sus notas eran malisimimas, no recuerdo que hubiese pasado una tan sola materia; lo empece a ver más callado, menos comunicativo, supe despúes del trimestre que don Napito lo habia llamado a inspectoría para comunicarle que su beca había sido cesada por insuficiencia académica y que tenía que abandonar la escuela; Morejón no se fue de inmediato, se quedo un buen tiempo más, ya no fue a clases. ni a trabajo de campo, se encerraba en su cuarto y solo salía a buscar comida al auditoriúm en donde se úbicaba la cocina y el comedor, cuando ya todos lo habiamos abandonado, se volvio raro verlo, yo ya no le veía muy seguido, pero sentí temor de alguna reacción súbita de su parte para conmigo, él ya no tenía nada que perder pero yo si.
Una mañana, no recuerdo si de Septíembre o de Octúbre, yo tenía permiso de enfermería para reposar y no ir a trabajo de campo por una fuerte gripe, venía de la cocina de pedirle a «mama» Noy, la jefa de cocina, un poco de café, fue generosa y amable conmigo y me lleno mi pichelito de porcelana, una «pava» que alguién me dejo, cuando vi a Morejón, venía del edificio «C» donde tenía su cuarto, intistivamente busque en la bolsa del pantalón a mi «Coleman», por un descuido la había dejado en mi jean «bajemeze» de trabajo, sentí temor, pero no pánico, pense en usar como arma el café caliente por si me atacaba; Morejón traía en su espalda una bolsa militar verde olivo, caminaba paúsadamente y cabizbajo, me vio someramente y siguio de paso hacía la salida de la ENA a la carretera panamericana, me sentí aliviado pero a la vez senti lastima por él, de su decepción por otro fracaso en sus estudios.
Dos años despúes, en 1972, ya era presidente del país el coronel Arturo Armando Molina, quién gobernaba con una fragíl tranquilidad despúes del «golpe militar»al gral. Sánchez Hernández; » Play Me» de Neil Diamond era la número uno de «las once del once» de radio feménina, ya cursaba el tercer año; un sábado despúes de haber finalizado las tareas de ordeño en la sección de «ganado lechero», Isidro Reyes, José Antonio López, Francisco Urías, Manuel Adrían Ramírez y yo, quienes conformabamos el grupo de tareas de trabajo, solicitamos permiso a don Napito para ir al balneario de «Los Chorros», el cual nos concedio muy gentilmente, pues en la ENA, el trato que se daba a «los ingenieros» era muy distinto al del recluta, inmediatamente corrimos a la cocina a buscar a la «mama Noy» para que nos proviera nuestros almuerzos para llevar al paseo; el viaje a «Los Chorros» lo hicimos pidiendo «aventón»,era muy común que los estudiantes al salir de la ENA pidiesen a los conductores de coches que pasaban que los llevarán, a lo que muchos de ellos accedian gustosamente.
» Los Chorros» era un balneario muy bonito con jardines de plantas exóticas y flores, llegamos temprano por la mañana, el costo para ingresar era de 0.25 centavos de colón, los niños acompañados por sus padres entraban gratís, por lo que hicimos la broma que Urías (taco) quién era de pequeña estatura era hijo de «chumbulúm» y no pagaría; el sol mañanero estaba radiante por lo que el agua no estaba muy fría, nos fuimos a los desvestideros a ponernos el traje de baño, las piscinas tenian bellas y regias cascadas con pequeñas islas árborizadas, con «la zorra» hicimos la «apuesta» de quién llegaría primero a una de ellas, nos lanzamos al agua y nadamos hacía la isla, llegue primero y empece a jactarme de mis habilidades en el nado.
En el andén de la isla estaba sentado un hombre al que no vi, casi topo con sus piernas, al intentar subir a la isla le reconoci…era Simón Tadeo Morejón y era el «salvavidas» del turicentro; me miro fijamente y luego volvio la vista hacia otro lado, me alejé de la isla para la orilla de la piscina, debí ponerme «páyulo» como decía «El jute» que nos veía cuando él Ing. Kike Palomo en trabajo de campo nos decía malhumorado: » avancen reclutas ordinarios, avancen o se van en las pavas», mantuve la serenidad y no permiti que el temor me invadiera aún sin no contar con mi «Coleman», pero por las cochinas y negras dudas ya no bañe por temor a que «el animal» me ahogara,me vesti y disfrute el fécundo y maravilloso paisaje procurando estar alerta por si las moscas.
Mis compañeros fueron a saludarlo y platicarón largo rato con él, a mi hasta el hambre se me fue, poco a poco el turicentro se fue llenando de visitantes y ya no pude verle, fue un alivio para mi que llegara tanta gente, más tarde me reuní con mis compañeros y estos comenzaron a reirse del susto que había pasado, «mi mujer» (Isidro Reyes), me conto que Morejón le pregunto:» y ese hijueputa siempre anda la navaja», a lo que él le contesto riendose: » no se la despega», esa si fue la última vez que me encontre cara a cara con Morejón y la última vez que fui a «Los Chorros», los cinco estudiantes de aquel alegre y divertido «grupo de tareas» nos gradúamos de agrónomos el 9 de de dicíembre de 1972, siendo nuestro padrino de graduación el presidente de la républica, para esos dias los «chistes del coronel Molina» ya estaban de moda en todo El Salvador.

America NO es un pais, es un Continente!

Referencias:

El nombre «latino» (perteneciente o relativo a la lengua latina o la cultura latina propia del pueblo fundador de Roma); y fue tomada de el navegante italiano Américo Vespuccio (1451-1512), quien escribió muchas historias de sus viajes a través del continente. Estas historias fueron traducidas por el cartógrafo alemán Martin Waldseemüller (1470-1522), que diseñó en 1507 un mapa del mundo con el continente americano y publicó el tratado Introductio Cosmographia, que primero le da el nombre de América para estas nuevas tierras en honor de Américo Vespuccio.

Cuando hablamos de América Latina hoy nos referimos a todos los países de habla española (Castellano). Bajo países iberoamericanos están los de habla, castellana y portuguésa (Brasil). América Latina incluiría todos los países donde se habla una lengua latina (Latín o lenguas romances): español, portugués, francés, italiano.

Dicho esto, América NO es un país, es nuestro Continente!

agrquinonez.
Prom XIX

Pensando en voz muy alta:

Por designios de algo superior, tal como pensaban los Pipiles y que lo dicen claramente en su libro; el Popol Vuh; o como cada quien interprete la creación. La muerte del ser humano, debería ser por causas naturales; de hecho los ancianos nativos de América, se retiraban, cuando consideraban que su momento había llegado y morían solos, seguramente, satisfechos de sus logros. Ninguno debería de asustarse por la muerte. Pero cuando esa muerte llega prematuramente, es tiempo de revisar lo que falla en nuestra sociedad.

Las muertes violentas, causadas por el amor al dinero y al poder; ya sea que dichas actitudes sean provocadas por antecedentes violentos o por pretender imitar otras culturas; solo traen dolor y sensación de impotencia; mostrada a través de la angustia y la aflicción.

Los Agronomos, desde siempre, hemos andado por los lugares mas remotos de nuestro país. Siempre hemos estado expuestos a circunstancias impredecibles; pero en ES, parecen circunstancias predecibles, y eso es lo que habría que revisar.

Por el momento, NO tengo ninguna propuesta, pero quizás deberíamos estar un poquito mas unidos. Recuerdo que por el ano de 1977, mientras trabajaba en Santa Ana, Sonsonate y Ahuachapan; yo tenia contacto con todos los Colegas del MAG, BFA y cualquier otra oficina adonde trabajaran Agrs. Nos ayudábamos unos a otros sin siquiera saber de que religión o partido político era cada quien. Ser Agronomo, era mas que suficiente!

Colegamente.

agrquinonez
PromXIX

Seguridad en Internet:

Hola Colegas y Amigos:

Conversando con el experto en redes, lo que conocemos como Internet, me sugirió que publique algunas recomendaciones, así que las transcribo para ustedes:

1. NO usar Windows, según dice, envía información privada a un servidor desconocido!

2. Usar Linux, CDs o DVDs vivos, Live CD o DVD, estos hay que renovarlos cada vez que se actualizan. No afectan el Windows instalado!

3. Preferible usar memorias USB con Linux, me menciono muchas, pero buscando en el navegador por «distribuciones Linux Live CD», se encuentran fácilmente.

4. Sugiere usar GNU/Linux Debian; al hacer la instalación, permite cifrar todo el disco duro; así, en caso de que se roben el ordenador, NO podrán ver lo que hay en el!

5. Según dice, es mejor usar equipos viejos, de mas de 3 anos de uso; los nuevos traen gusanitos!

6. Relacionado con la navegación privada, sugiere usar una VPN Virtual Private Network, con Tor Browser.

7. Usar Signal o Telegram en el celular, esas aplicaciones permiten comunicarse por internet, ahorrando algunos centavos!

Bueno, si tienen alguna pregunta, por favor disparen!

8. Siguiendo otra recomendación del experto, abrí una cuenta en Diaspora*, que es como facebook, y otra en Mastodon Social, que es como Twitter, la diferencia es que aquí la información sigue privada!

https://joindiaspora.com/
https://mastodon.social/about

Si alguien se anima, me encuentran por Consultores Agropecuarios y @agropec0. Gracias.

Gobernantes o Empleados?

Colegas y Amigos:

Ha llamado mi atención, al leer varios comentarios relacionados con la posible candidatura de una presentadora de televisión; decían, mas o menos que los políticos están desmejorados o en decadencia!

Yo entiendo, según libros de historia, que el senado en Roma; que es de donde viene nuestro sistema de Gobierno; estaba conformado por filósofos y eruditos!

Para empezar; los Gobiernos, son herramientas de los sistemas económicos, traídos a nuestro continente en 1492, y sirven a sus amos! No se debería de esperar que los políticos, actúen con sanidad, honradez y honestidad, si no son personas sicológica y emocionalmente calificadas! Ademas, de que los ciudadanos determinan quien les representa! Somos nosotros los responsables de a quien contratamos!.

Deberíamos los ciudadanos, estudiar la dialéctica que utilizamos a diario; por ejemplo, es común que se use la palabra «Gobierno», en vez de «administradores», «representantes», «delegados», o «empleados del pueblo»!

Hace unos días, en una reunión de la comunidad Latinoamericana, yo dije:

«En nuestros países, no habrá cambios reales, sino, hasta que se comprenda a cabalidad, que toda persona, pagada con fondos del estado, es un empleado del pueblo!»

Al decir, «gobierno», implícitamente, los ciudadanos somos «los gobernados»! Nada mas lejos de la realidad! Por eso, es que yo digo, que los políticos, NO están en decadencia!

Somos los ciudadanos, los que estamos por los suelos! Es necesario, crecer, sicológica y emocionalmente! Leer las reglas del juego! Estudiarlas!

Veamos un ejemplo:
Cuando alguien, hace una pregunta, cualquiera se apresura a dar una respuesta, afirmando que es la verdad. Ni siquiera, nos hemos detenido, por 1 segundo, a analizar, si la pregunta, cae en el campo de la ciencia; que es adonde mas facimente hay respuestas definidas, o cae en el campo etéreo, que es adonde se encuentra el crecimiento sicológico y emocional.

El sistema educativo mercantilista o del estado, mantiene esa condición de incapacidad, debido a que por ignorancia, suponemos que quien tiene mas títulos, es mas apto!

La ENA, es una escuela completa, abarca todo lo necesario, para aprender haciendo, todo lo relacionado con agricultura y ganadería; preguntémonos, por que muchos quieren estudiar ingeniería? Y veremos que la respuesta es: «por superación»! Esta es la trampa! Superación de que? Ser Agronomo, es una profesión, y muy bien pagada, por cierto! Quien no disfruta del olor a mierda de cuche, es mejor que busque otra cosa, antes de optar por la ENA, desperdiciara su tiempo y el de los demás!

Veamos el caso de Gobierno en la ENA, los Graduados somos responsables de que en la Escuela se mantenga la calidad de los conocimientos ofrecidos, pero cuantos sabemos cual es el Pensum de materias en este momento? Cuantos sabemos, cuanto es el presupuesto para este ano? cuantos estamos involucrados con lo que pasa en nuestra Alma Mater? Es lo mismo con el estado Salvadoreño! Los ciudadanos/graduados estamos por los suelos!

Excelente ejemplo, nos dieron los colegas de la XXXIV con lo de las mandarinas!

Acepto cualquier comentario, pregunta o punto de vista, gracias.

UN ESTUDIANTE DE AGRICULTURA

CRONICAS DE UN ESTUDIANTE DE AGRICULTURA
«Todos los de agricultura, son unos buenos muchachos»
“Un matón que llego de la Escuela Militar “.
Nelson Romero Pineda (XV Graduación )
Con especial gratitúd y aprecio al «ticher» Ibarra.

Una mañana a finales de Abril de 1970, cuando me encaminaba con mis compañeros de cuarto Isidro Reyes (zosimo) y José Antonio López ( la zorra) a desayunar al auditórium de la Escuela, le vi; caminaba delante de nosotros, de andar lento, robusto, de anchas espaldas cubiertas por una camisa militar verde olivo, parecía que nos iba esperando, al alcanzarlo, precisos por ser de los primeros en el desayunador (fuimos buenos «buitres), pasamos a la par de él, nos dirigió la mirada y dijo con voz áspera y como acostumbrada al mando:
— ¿Donde se desayuna aquí?…le pedimos nos siguiera ; no sabiamos quién era, imaginé podía ser un alumno del año pasado que le habian pospuesto la beca, hizo fila trás de nosotros y después de recibir la vianda con los infaltables frijolitos molidos, platanos fritos,queso o crema , tortillas calientitas y leche fría o café, se sentó a la par mía, por lo que supuse era alumno de primer año, ¿de qué año? le pregunte…— de primero, soy Simón Tadeo Morejón, dijo mirándome fijamente, extendiendome su mano a manera de saludo y continúo, — ¿de qué año son Uds.?…
Días después supimos que Morejón, estudio… ¿estudio? en la Escuela Militar y que había sido dado de baja por deficiencia académica, por aquellos años se decia que era costumbre que algunos que “no daban el ancho” en la entonces llamada “Escuela de Presidentes” les conseguían beca en La ENA…Morejón fue asignado a la Sección “A” del primer año, en la que yo estaba, ya había pasado el primer ciclo, ya éramos menos, el Ing. Cesar Arístides Solano, “gallo de lata” (QEPD) habia sido “el colador”,su materia de química agrícola I había diezmado nuestras filas, de los 150 “reclutas” que habíamos ingresado en enero quedamos unos 90,algunos no aguantaron “la reclutada” de los de II y III año, otros el duro trabajo de campo, algunos la férrea disciplina, otros la pesada carga académica y otros la ausencia de su enamorada, todo eso además de agobiante, la ambientación al internado nos hacia más dificil la vida de estudiantes de agricultura.
Mi adolescencia la había tenido en El Tránsito, San Miguel, en el oriente del país; lugar donde las estaciones seca y lluviosa eran bien marcadas y donde a los gatos se les llamaban «minchos» y todos los amigos se decian «primos»; en el viaje en un bus de la «TUDO» de San Salvador a la ENA, «Make Me Smile» de la banda «Chicago» sonaba en la bocina del radio; hacia el occidente vi todo distinto, cafetales siempre verdes, fincas y haciendas a la orilla de la carretera en plena ostentación de grandeza y belleza, La ENA era así, con jardines muy bien cuidados y ornamentados, sus edificios de paredes pintadas de tonos gris y blanco, impecables, con buen mantenimiento y aquel enorme auditórium de forma de “platillo volador”, sencillamente puedo describirla como un lugar que me pareció de una arquitectura futurista sacada de una película estadounidense.
La ENA sería mi hogar, mis compañeros y profesores mi nueva familia por un buen tiempo, esos años no sé porque me parecieron largos, pero de días que sentía que pasaban volando, quizás por el agitado trabajo y la faena de los estudios;el constante recuerdo de un amor lejano y pueblerino me daba una angustia solo reprimida por el anhélo y deseo vehemente de convertirme en “Perito Agrícola” y asi tener una profesión con la que me ganaría la vida, aunque los nocturnos gritos de «reclutas ya se van a ir en las pavas» o » hay viene gallo de lata reclutas hijos de puta» de los de segundo año, me daban cierto temor de perder la beca, por lo que daba gracias a Dios por cada ciclo de estudios que pasaba y que yo aún estaba allí, me preocupe y me entristeci cuando al final del primer cíclo, los primeros compañeros se fuerón en «las pavas».
Morejón no fue “recluteado”, no se dejo rapar la cabeza ni acepto la “jodarria”, ni de los de tercer año, todos le temían a sus broncas, no lo apodaron, algunos decían que:“qué mejor apodo que su apellido”; pero después se le llego a conocer como “el animal”,sus gruesas manos de boxeador parecían estar programadas a soltar un fiero puñetazo a la menor provocación, no gano respeto sino miedo de los demás, me parecía que hasta se sentia inmune al “ticher” Ibarra y don Napito; algunos coincidimos que había llegado a La ENA de paseo, no se aplico al estudio, aunque mantenía la disciplina y el trabajo requeridos de manera un poco aceptable; yo me limitaba a mantenerme alejado de él, sus bromas eran pesadas y críspantes, algunos se las celebraban a manera de “mejor tenerlo de amigo, que de enemigo”; vivía solo, en un cuarto asignado para instructores en el edificio “C”, en realidad no era del todo un ermitaño, le gustaba salir a vagar.
En ocasiones sentía que los días transcurrían lentamente, casi monótonos, procuraba no salir de la escuela cada quince días como una forma de evitarme gastos de dinero que no tenia, al igual que Juan Francisco Vásquez ( «chico cuche» ), iba a mi pueblo a «las quinientas» o cuando no era posible quedarse en la escuela por las vacaciones de semana santa, agosto o fin de ciclo de estudios, solo los que hacian «turnos de trabajo» y a los extranjeros se les permitia quedarse; «chico cuche», otros y yo eramos siempre «voluntarios» para esos turnos; la noche del 29 de Julio de ese año, llovió a cántaros desde las dos de la tarde en todo el país, la tormenta parecía que duraría toda la noche, me sentía muy triste y con el corazón muy compúngido, no entendía él porque de esa angustia desesperante y que me arrebataba la tranquilidad .
En la cena y por no estar próximo algún examen se nos permitía ver TV hasta las 8.30 pm, hora en que don Napito “apagaba” el TV (B/N) del auditorium, en él que se veían los canales 2, 4 y el incipiente estatal 10, ocasión que aprovechábamos algunos para las acostumbradas y gustadas tertulias de la noche en el comedor o a ver «Teleprensa» del canal dos; recuerdo que un estudiante de tercer año llego a la mesa donde cenaba y me dijo: — el Teacher Ibarra,quiere hablar contigo dice que vayas a su mesa despúes de que termines de cenar ¡… ya faltaba media hora para las 9.00 pm, la hora en que sonaba «la chicharra», teniamos que apagar la luz del cuarto y acostarnos a dormir.
Sentí un raro presentimiento, no era usual que se nos llamara en horas de comida o descanso para algo irrelevante, me levante presuroso y me dirigí hacia las mesas asignadas a profesores, instructores y a los inspectores; salude respetuosamente, “el Ticher” Ibarra tenía un semblante serio y en sus manos lo que me pareció un telegrama, me preocupe al instante y mi corazón me dio un vuelco, «el ticher» al contestar mi saludo, con voz pausada y con suaves palabras me dijo:
—“Por favor siéntate…necesito hablar contigo, lo siento mucho, recibimos este telegrama de un familiar tuyo…tu mamá ha fallecido el día de hoy, un pariente te espera en el parqueo para llevarte a tu casa, no te preocupes, ve y regresas después del funeral, te esperamos ¡…se puso de pie y me dio un calido abrazo, los demás en la mesa me dieron sus condolencias, sentí que me hundía en el piso y un vacio confuso se apodero de mi; de los presentes en la mesa sólo recuerdo a don Napito y a él instructor de campo Emmanuel Orellana, conocido en la escuela como «clavo de riel»,al salir del auditorium, vi un taxi aparcado, mi vida esa noche cambio para siempre!
Era mediados de Agosto, la canícula de San Juan se había extendido un poco lo que nos permitía realizar por las cosechas de hortalizas sin lluvia, el departamento de horticultura abundaba en verde, la huerta de guineos, la de limones pérsicos, la de mangos Haden, la de naranja Valencia; los cultivos de chile Yolo Wonder y tomates Roma y Homestead habían sido muy productivos, se cumpliría la meta para la planta procesadora de alimentos, cocina y para el reparto al personal técnico y administrativo residentes en la escuela; esa mañana fui asignado al grupo de cosecha de tomates, este lo conformamos varios alumnos de distintos grupos de tareas, para esa semana esperábamos la evaluación de trabajo de campo del Ing. Luis Enrique Palomo, jefe del departamento; entre los compañeros de ese grupo recuerdo a: Morejón, Mario Mejía Guevara ( pata chuca ), Julio Vaquerano (totocón) y a Hinds, un compañero que se iria en «las pavas» al final del ciclo y quienes quedarían en mi memoria por mucho tiempo, por los acontecimientos que estaban por suceder.
El Perito Agrícola Rodolfo Ernesto Moran, era de pequeña estatura, unos cms más alto que el P.A.. Emmanuel Orellana, no le conocí su apodo, era de hablar suave y hasta bondadoso, muy gentil y “buena gente”, llegó a impartirnos las tareas de cosecha, las cuales eran de tres surcos de unos 25 metros para cada uno, nos recomendó que solo los maduros; me puse de inmediato a la cosecha, el duelo por la muerte de mi “joven madre” me apenaba mucho, me volvió taciturno y ensimismado, al largarse el Sr. Moran algunos compañeros empezaron a lanzarse tomates, me cayeron unos cuantos en la espalda, no volví a ver quien los lanzaba, trate de ignorarlos, pues no me sentía con ánimos para bromas, pero me siguieron cayendo, lo que ya empezó a fastidiarme, me volví y pude ver a Morejón agacharse y esconderse tras un surco, a unos seis metros de donde yo estaba, le vi una sonrisa de oreja a oreja, siguió tirándome tomates, mi camisa de “dril” azul se volvio de color rojizo como pintada con “salsa de tomates”.
Al avanzar en mi surco vi un tomate Homestead “sazón”, debería pesar una media libra, recuerdo su color verde pálido con amarillo rojizo, lo corte cuidadosamente no lo puse en la canasta, lo palpe suavemente con ambas manos, era muy compacto, duro, me cayó otro tomatazo, volví a ver hacia el surco donde estaba Morejón y lo vi agacharse, iso facto dispare con fuerza el Homestead hacia donde habia úbicado a Morejón, en el preciso momento en que él se paraba con un tomate para tirármelo, vi como en “cámara lenta” como el Homestead se estrello en su ancha nariz desparramándose en pedazos por toda su cara, cayó de espaldas aún con el tomate en su mano, como impelido por un resorte se levanto y corrió feróz hacia mí, me pareció un embravecido toro Angus, vi espuma en su boca y sangre en su nariz, lo oí gritarme desaforado: —“ te voy hacer mierda, hijueputa” , Morejón era muy fornido y fuerte para enfrentarlo cuerpo a cuerpo; las palabras del Dr. Herrera de la clínica de la escuela:“sos todo un alfeñique muchacho, no pesas más de 110 libras, el requisito para ingresar a la escuela son 120, cuando regreses a tu casa come muchos platanos para que subas de peso», resonarón en mi cabeza, disparandome todos mis miedos juntos
Morejón debía de pesar unas 180 libras, era corpulento y fuerte, me era imposible enfrentarlo a puñetazos, entonces agarré a la «catalina» mi cuma de dos palmos, la habia bautizado asi en honor a doña Catalina Morales, la jefa de correos de El Tránsito y dueña de la comercial «Morales», quién me la regaló junto a una matata y una piedra de afilar cuando supo que iba a ingresar a la ENA, sentí un gran alivio tenerla conmigo, la mantuve detrás mío y lo espere, oí a mis compañeros gritándome que me corriera, Morejón se me acercaba a trote militar gritandome:
— “Te voy a dejar nuevecito a verga, hijo de la gran puta, no tengo nada que perder, pendejo “; pensé en “mi joven madre” recién fallecida y me dije: “yo también no tengo nada que perder”; empuño su mano derecha y la retrocedió para golpearme a la cara, entonces saque mi cuma de dos versos y la blandí sobre él, al verla instintivamente en un acto reflejo se volvió y me dio la espalda, recordé que habia oí decir: “quien pega primero, pega dos veces” y sin reflexión y sin misericordia alguna le deje ir el primer planazo, el que “sonó a pisto” en su lomo, oí un grito instándome a detenerme, pero le deje ir el otro, el que se detuvo bruscamente otra vez en su ancha espalda…la suerte estaba echada, esa mañana me habia ganado a mi peor enemigo en la escuela !
Morejón corrió hacia un árbolito de naranja Valencia, bajo su sombra habíamos dejado las cantimploras y machetes, agarro uno y corrio hacia mi, comenzamos la pelea, el tenía la ventaja de un arma más larga, el haber pegado primero me envalentono y ataqué furioso, fueron varios los filazos y los quites, mi cuma resistía el hierro implacable de aquel machete que Morejón me lanzaba a destajo con una gran furia desmesurada y con malas intenciones; sentia que mis piernas me temblaban y temi flaquear, en el frágor del combate que duro solo unos minutos, pero que a mi me pareció de horas y empapado en un sudor copioso, vi como unas varas de bambú se interponían entre los dos, era «patas chucas», «totocón» y otros compañeros, quiénes las azotaban entre los dos gritandonos:
—Paren hijos de puta… se van a mataaaar ! …Mario, Julio Armando y otro compañero el que no recuerdo quién era, lograrón apartarnos y se interpusierón entre los dos con las varas de bambú entre sus manos; Morejón resolloba pálido y furioso con ganas de desquitarse los vergazos, en eso de repente se oyó el ruido del motor del viejo “Massey Ferguson” rojo, el que se acercaba a vuelta de rueda, lento, con el Sr. Morán al volante y varios compañeros en el tráiler, me muy sentí aliviado y uuff…me habia salvado la campana de un seguro desastre que hubiese echado al traste toda mi vida ! .
Llevamos los tomates a la planta procesadora de alimentos, en el trayecto Morejón, iracundo no me despegaba la vista, la que reflejaba odio y deseos de venganza, al llegar a la planta, empezamos a bajar las cestas con tomates, cuando agarre una con otro compañero, Morejón lo aparto y la agarro, quedamos frente a frente, vi su nariz morada e inflamada como una berenjena y de la que salia un hilito de sangre, lo que me dio una risita nerviosa y mal disimulada, al verme me miro todavia con más furia y me dijo:
—“ No pasas de hoy, sin que te majé a verga hijueputa¡”, no le conteste, sentí miedo, recordé a Clint Eastwood en:» El bueno, el malo y el feo» una vieja pelicula del oeste que vi en el cine «Alameda» de Usulután, Eastwood miraba fijamente y frunciendo el ceño a sus enemigos, sonriendo y con un puro en la boca les decía: «se llego tu hora bandido» lo que a estos los atemorizaba, lo mire muy fijamente y sonreí tratando de aparentar no tenerle miedo, de lo que me arrepenti de inmediato, porque Morejón se enfurecio todavia más y descargó el peso de la cesta contra mí, no pude sostenerla y la solté, esta cayó al piso desparramándose algunos tomates; entonces la voz tranquila y mesurada de don Juan Umaña, parecio calmarlo al decirnos:
—“Muchachos con cuidado, no tienen porque moler ustedes los tomates, eso lo haremos nosotros en la planta”.
Ya en mi cuarto, me bañe intranquilo y me arregle para ir al almuerzo, no podía disimular mi temor, mi única arma era el tenedor y el cuchillo de mesa, siempre me gustaba ser de los primeros en la fila y a él también en lo que coincidiamos, los dos eramos «buitres» consumados, ya sentado en el comedor, tuve la sensación de que me miraban, levante la vista y lo vi, estaba a una mesa de por medio, me miraba fijamente y al cruzarnos las miradas, movió la cabeza de arriba a bajo a manera de sentencia, aún tenia la nariz muy inchada y morada, yo esquive su mirada; debo confesar que se me fue el hambre por la angustia, en un momento en que vi que platicaba con otro compañero, me levante de la mesa sutilmente y me fui para mi cuarto, faltaban unos veinte minutos para entrar al aula de clases, mi aflicción crecia y crecia cada vez más.
En la primera hora tendriamos la clase de “hortalizas I”, con el Ing. Alexander Aguiluz; («manos chucas»), quien se tomaba media hora en pasar lista, como un instinto de supervivencia me eche la navaja de injertar al bolsillo, era marca “Coleman”, hacia tres días me la había afilado por 0.15 ctvs. Juan, un campesino que trabajaba en el depto. de Horticultura junto al «Jute», me fui a clases acompañado de “zosimo” y el burlón de la «zorra”, estaba seguro que en una pelea con Morejón no me defenderían, pero me daba cierta tranquilidad el ir junto a ellos, intuía que Morejón podría pensar que ellos podrían ayudarme en caso de una refriega con él..
Me gustaba sentarme cerca de la ventana, pero Morejón ya se había tomado un pupitre a inmediaciones de ella, por lo que me fui a uno de en medio, el reloj marcaba la una con cinco minutos de la tarde, cuando entro don Napito Cortés, se paro enfrente y con su estilo acostumbrado de ponerse el dedo indice en la achatada nariz, con su suave y calmada vocecita dijo:
—“Muchachos, el Ing. Aguiluz llamo para decir que no vendrá hoy a dar su clase, por favor aprovechen la hora para estudiar, portense muy bien y nada de desordenes, por cualquier cosa estaré en la inspectoria”…al oír decir eso a don Napito sentí que el alma se me fue del cuerpo, por instinto volví la vista hacia donde estaba Morejón,me miraba, vi mover su cabeza de arriba abajo y sentenciándome una vez más, me dijo:
— “Se te llego la hora cabroncito”… golpeaba repetidamente su palma izquierda con su puño derecho, me amenazaba con la matonería acostumbrada por el mas fuerte ante el más débil; pensé salir detrás de don Napito y contarle lo que me sucedía, pero me dio pena, eso sería seguir viviendo con miedo a Morejón, fue entonces que decidí a pesar de todos mis temores enfrentarlo…vino a mi memoria la cita anónima: “la mejor arma es el ataque” y eso es lo que haría; vacilé un poco porque temía perder la beca si el «ticher Ibarra o don Napito nos pillaban, pero ya la suerte estaba echada…no había vuelta atrás, era ahora o nunca.
Al salir don Napito del aula comenzó la algarabía de todos los compañeros, entre mis temores por un incierto futuro en la ENA recordé mi escuelita de mi Cojutepeque de infancia, mis frecuentes peleas con mis compañeritos matones, en las que siempre sacaba la peor parte y en las que «Chusin» Rosales, mi amiguito de «uña y carne» siempre me defendia, ahora tendría que hacerlo yo solo !…saque la «Coleman» de mi bolsa trasera y abrí con sigílo su afilada hoja, la empuñe con una decisión mal pensada y confusa, despacio y decidido me levante del púpitre, algunos de los compañeros habian dejado sus asientos y platicaban entre ellos, vi a Morejón aún sentado, me buscaba con la mirada, pero yo ya estaba frente a él, y le grite con la voz quebrada por el miedo :
—«Aqui estas verdá hijueputa»…cuando me vio se asombró y se paró, levante mi «coleman» para que viera el filo de la navaja y le despache el primer vergazo a las costillas, cuidando de darle con «la uña» de la navaja y no con el acero, pude ver en sus ojos no solo asombro sino tambien pánico, entonces le propiné otro golpe en la costilla izquierda, se fue de espaldas y cayo al piso tumbando el púpitre, vi la blancura de su camisa teñirse de dos puntos rojo escarlata y su rostro aún con la naríz hinchada por el «tomatazo» se volvio de una afligída palidez, al estruendo del púpitre por la abrúpta caída de Morejón, algunos compañeros de la sección «A» se percatarón de mi feróz ataque, Morejón de un salto se puso en pie y retrocedio adolorido y asustado hacia la puerta y salio despávorido…me senti envalentonado…había ganado el segundo round, le habia ganado otra batalla a Morejón pero temía perder esa ya cruenta guerra !.
La noticia de «mi hazaña» se corrio como réguero de pólvora por las dos secciones de primer año, tenía temor de que se hubiesen enterado don Napito y el «ticher» Ibarra; mi «catalina» se volvio mi compañera inseparable en trabajo de campo, en las aulas y en toda la ENA, quizás podía olvidarme de ponerme el calzoncillo, menos de echarmela a la bolsa; despues de ese incidente Morejón no volvio a amenazarme, en una ocasión en la que él venía del auditorium de cenar nos encontramos cerca de la lavandería, con una prudencia rara en él se aparto de mi y siguio de paso por otro camino, respire aliviado, ya quizás todo sería historia, no volvimos a dirigirnos palabra alguna, ni aún cuando trabajamos juntos en labores de campo, ni en clases, Morejón al fin me dejo en paz, lo que agradeci al cielo y a mi inseparable «Coleman».
Francisco Urías (taco) me conto que en una platica con Morejón, le conto que habia ido a enfermería a ponerse la vacuna tetánica por las heridas que le causé y para que le curarán la naríz que no se le desinflamaba y que Bertita ( «escalera de cortar rábanos») la enfermera, le habia preguntado como se las había ocasionado y él le dijo que se había caído en la bodega de herramientas en el trabajo de campo, eso me alivio porque pense que ella no reportaría a inspectoría los golpes que con todo gusto yo le habia propinado, a «taco» era al único al que Morejón le aceptaba burlas y bromas.
Despúes de los exámenes mensuales cuando el «ticher» Ibarra ponía las notas en el tablero de inspectoría nos aglomerabamos a ver como habiamos salido, Morejón ni se acercaba, sus notas eran malisimimas, no recuerdo que hubiese pasado una tan sola materia; lo empece a ver más callado, menos comunicativo, supe despúes del trimestre que don Napito lo habia llamado a inspectoría para comunicarle que su beca había sido cesada por insuficiencia académica y que tenía que abandonar la escuela; Morejón no se fue de inmediato, se quedo un buen tiempo más, ya no fue a clases. ni a trabajo de campo, se encerraba en su cuarto y solo salía a buscar comida al auditoriúm en donde se úbicaba la cocina y el comedor, cuando ya todos lo habiamos abandonado, se volvio raro verlo, yo ya no le veía muy seguido, pero sentí temor de alguna reacción súbita de su parte para conmigo, él ya no tenía nada que perder pero yo si.
Una mañana, no recuerdo si de Septíembre o de Octúbre, yo tenía permiso de enfermería para reposar y no ir a trabajo de campo por una fuerte gripe, venía de la cocina de pedirle a «mama» Noy, la jefa de cocina, un poco de café, fue generosa y amable conmigo y me lleno mi pichelito de porcelana, una «pava» que alguién me dejo, cuando vi a Morejón, venía del edificio «C» donde tenía su cuarto, intistivamente busque en la bolsa del pantalón a mi «Coleman», por un descuido la había dejado en mi jean «bajemeze» de trabajo, sentí temor, pero no pánico, pense en usar como arma el café caliente por si me atacaba; Morejón traía en su espalda una bolsa militar verde olivo, caminaba paúsadamente y cabizbajo, me vio someramente y siguio de paso hacía la salida de la ENA a la carretera panamericana, me sentí aliviado pero a la vez senti lastima por él, de su decepción por otro fracaso en sus estudios.
Dos años despúes, en 1972, ya era presidente del país el coronel Arturo Armando Molina, quién gobernaba con una fragíl tranquilidad despúes del «golpe militar»al gral. Sánchez Hernández; » Play Me» de Neil Diamond era la número uno de «las once del once» de radio feménina, ya cursaba el tercer año; un sábado despúes de haber finalizado las tareas de ordeño en la sección de «ganado lechero», Isidro Reyes, José Antonio López, Francisco Urías, Manuel Adrían Ramírez y yo, quienes conformabamos el grupo de tareas de trabajo, solicitamos permiso a don Napito para ir al balneario de «Los Chorros», el cual nos concedio muy gentilmente, pues en la ENA, el trato que se daba a «los ingenieros» era muy distinto al del recluta, inmediatamente corrimos a la cocina a buscar a la «mama Noy» para que nos proviera nuestros almuerzos para llevar al paseo; el viaje a «Los Chorros» lo hicimos pidiendo «aventón»,era muy común que los estudiantes al salir de la ENA pidiesen a los conductores de coches que pasaban que los llevarán, a lo que muchos de ellos accedian gustosamente.
» Los Chorros» era un balneario muy bonito con jardines de plantas exóticas y flores, llegamos temprano por la mañana, el costo para ingresar era de 0.25 centavos de colón, los niños acompañados por sus padres entraban gratís, por lo que hicimos la broma que Urías (taco) quién era de pequeña estatura era hijo de «chumbulúm» y no pagaría; el sol mañanero estaba radiante por lo que el agua no estaba muy fría, nos fuimos a los desvestideros a ponernos el traje de baño, las piscinas tenian bellas y regias cascadas con pequeñas islas árborizadas, con «la zorra» hicimos la «apuesta» de quién llegaría primero a una de ellas, nos lanzamos al agua y nadamos hacía la isla, llegue primero y empece a jactarme de mis habilidades en el nado.
En el andén de la isla estaba sentado un hombre al que no vi, casi topo con sus piernas, al intentar subir a la isla le reconoci…era Simón Tadeo Morejón y era el «salvavidas» del turicentro; me miro fijamente y luego volvio la vista hacia otro lado, me alejé de la isla para la orilla de la piscina, debí ponerme «páyulo» como decía «El jute» que nos veía cuando él Ing. Kike Palomo en trabajo de campo nos decía malhumorado: » avancen reclutas ordinarios, avancen o se van en las pavas», mantuve la serenidad y no permiti que el temor me invadiera aún sin no contar con mi «Coleman», pero por las cochinas y negras dudas ya no bañe por temor a que «el animal» me ahogara,me vesti y disfrute el fécundo y maravilloso paisaje procurando estar alerta por si las moscas.
Mis compañeros fueron a saludarlo y platicarón largo rato con él, a mi hasta el hambre se me fue, poco a poco el turicentro se fue llenando de visitantes y ya no pude verle, fue un alivio para mi que llegara tanta gente, más tarde me reuní con mis compañeros y estos comenzaron a reirse del susto que había pasado, «mi mujer» (Isidro Reyes), me conto que Morejón le pregunto:» y ese hijueputa siempre anda la navaja», a lo que él le contesto riendose: » no se la despega», esa si fue la última vez que me encontre cara a cara con Morejón y la última vez que fui a «Los Chorros», los cinco estudiantes de aquel alegre y divertido «grupo de tareas» nos gradúamos de agrónomos el 9 de de dicíembre de 1972, siendo nuestro padrino de graduación el presidente de la républica, para esos dias los «chistes del coronel Molina» ya estaban de moda en todo El Salvador.

CRONICAS DE UN ESTUDIANTE DE AGRICULTURA

cronicas

Nelson Romero Pineda en AGRONOMOS DE EL SALVADOR

23 h ·

CRONICAS DE UN ESTUDIANTE DE AGRICULTURA
XV Promoción 1970-1972. «Todos los de agricultura son unos buenos muchachos»
«Una tarde inolvidable»
Aquel Abril de 1970 nos regalaba unas tardes bellisimas, la brisa fresca y abundante del norte era un alivio al calor de la estación seca, lo que nos daba un relax incesante despues de la ardúa jornada de clases, aquella tarde como era ya una costumbre despues de la cena, un grupo de estudiantes nos reuniamos en las gradas de la entrada al Edificio «D» el cual era una de las residencias estudiantiles de los de primer año; las platicas eran amenas, chistes y chismes abundaban en esas puntuales tertulias en las que participabamos los residentes del «D» y tambien compañeros que residian en los otros edificios; no se porque los nombres de algunos de los compañeros de ese primer ciclo que tristemente se fueron «en las pavas», no se me olvidarón, recuerdo a Ricardo Arbizú Mata, la «Marisol’, a Luis Angel Perla, «la guara», a Humberto «el pato» Córvera y a Roberto Corado, el inolvidable «Charancuaco» con quién era vecino de cuarto en el «D», de algunos que se fueron en «las pavas» solo recuerdo su nombre del bautizo.
Roberto Corado era de un cuerpo un poquito desproporcionado, de cabeza pequeña y cintura ancha, barba entera, pero rasurada y según «Hipo» José Castillo González, más viejo que Matúsalen, le bautizarón «Charáncuaco», pero de cariño le deciamos «Cuaco» él siempre protesto por ese «nombre», él cual decía que no era de su agrado y que prefería ser llamado como le decian en su pueblo: «Piolín», pero su amigo más incomodo «Hipo», creo eran compañeros de cuarto, le decía «Cinturín», en alusión a su irregular cintura, lo que tambien le irritaba y tampoco le agradaba, Corado me parece era originario de un lugar de Sonsonate, decía que su «viejo» (su progénitor), tenía sembrios de cebolla y que él conocia mucho del cultivo y manejo agrónomico de esa liliacea, que cuando saliera de la ENA, se dedicaría de lleno a sembrar cebolla.
El primer año en la ENA era agobiante por el duro trabajo de campo y la pesada carga académica, por lo que muchos compañeros fueron «paveados» en el primer cíclo, lo que a muchos nos provocaba un nivel de angustía, agrávada por el hecho de estar internos y separados de la familia, aunque la verdad «que muchos extrañabamos más a las novias, que a la mamá» como solía decir en son de broma Napoleón Burgos (el diablo), quién era muy popular en nuestra tanda y a quién el Ing. Miguel Cukier, para incitarlo a la córdura en su clase, le decía: «mefistoféles deje de hacer diabluras»;( «el diablo» murio según supe despues de graduarnos, a manos de elementos armados relacionados con un «cuerpo de seguridad» en algún lugar de San Vicente); Roberto Corado no tenía ningún método de aprendizaje, daba la impresión que si fuera un arquitecto, construiria primero el techo y despues los cimientos.
Los cuartos del «D» en el «ala de arriba», tenían vista hacia la carretera panamericana, sus ventanas eran amplias y las mesas de estudio estaban colocadas frente a ellas , los cuartos eran para cuatro estudiantes, los camarotes estaban en los costados y los guardarropas junto a la puerta de entrada, al final del pasillo estaban los baños; Roberto y otros compañeros habitaban el «D9» y yo en el «D10» con Isidro Reyes, José Antonio López y Luis Angel Ventura, por lo que pasaba a saludarlos y a divertirme con los pleitos entre «hipo» y «charancuaco», Castillo González no perdía su buen humor, pero hacia que «cuaco» se saliera de sus casillas; para los examenes mensuales era común ver a «cuaco» sentado en su mesa de estudio con el cuaderno abierto y oyendo la «Sonora» en su radio a pilas con sus audifonos puestos, contaba Castillo González que cuando pasaba un bus por la carretera solia decir: «en ese bus va el viejo, debe de venir de vender cebollas», lo que provocaba carcajadas de sus compañeros, debido a la distancia que habia entre el «D» y la carretera, eso hacia que «Cuaco» se enojara.
Una de esas agradables tardes, reúnidos en las gradas del «D», los compañeros de siempre estabamos en aména charla, cuando Roberto Corado venía rezagado de cenar, caminando de manera torpe y paúsada, en eso Arnúlfo Murcía (Arcátao) dijo: «miren al cuaco, hagámole una bullita a ese ordinario»; (hacer una «bullita al ordinario», era una frase acuñada por el Ing. Enrique Palomo, cuando algún alumno decía algo que le parecía ridículo); instantaneamente a coro comenzamos: «cuaco, cuaco, cuaco, cuaco, cuaco», a unos diez metros de nosotros Roberto se quedo parado, como petrificado, de manera espontanea de los otros edificios se empezo a oir: «cuaco,cuaco,cuaco,cuaco», ya el «cuaco» era tan abrumador que me parecio estar en el estadio «Barraza» cuando jugaba el C.D. Aguila, el mimado de la aficción migueleña.
Con el brazo derecho en su frente, Roberto empezo a mover la cabeza de un lado a otro, afloró en sus labios una risa apendejada la que emitia un raro siseo , me parecio ver en su rostro lagrímas; el coro seguia»cuaco, cuaco,cuaco,cuaco,cuaco», cuando de repente alguién dijo: «cabrones el Teacher Ibarra !», algunos de los del grupo se lograron colar adentro del edificio, pero otros no podimos escapar, el Teacher Ibarra, residia en un cuarto individual en el ala inferior del «D», José Manuel Zelaya Zelaya (Sangrón), muy aflígido dijo: «por culpa de uds. el teacher, nos va a pisar con un démerito»; en ese momento se hizo un profundo silencio, no se escuchaba ni el canto de los grillos, el Teacher Ibarra nos miro frotandose los ojos y limpiando sus lentes en la camisa, casi al unísono todos dijimos: » buenas tardes teacher !», nos respondio con su caracteristica sonrisa y se dirigio a Roberto, quien continuaba como sembrado en la acera…
Todos esperabamos con cierto temor que haría el teacher Ibarra; colocandose los lentes, se acerco a Roberto, éste aparto su mano de la frente y nos señalo, pero no dijo una sola palabra…el teacher Ibarra nos miró y con una sonrisita complíce y volviendose hacia Roberto dijo: «cuaco, cuaco, cuaco!» y siguio el camino hacia el auditorium, de nuevo estallo la gritería «cuaco,cuaco,cuaco, cuaco», la que se extendio nuevamente por los otros edificios, «charancuaco» se puso otra vez la mano en la frente y empezo a mover la cabeza de un lado a otro, se oía a remedo de risa nerviosa con aquel extraño síseo; «sangrón» le puso la mano en el hombro y lo encaminó hacia su cuarto, todos los del grupo nos callamos; pero en los otros edificios se oía como un estruendo: «cuaco,cuaco,cuaco, cuaco», Roberto seguía con su movimiento de cabeza.
Unos dias después, ya habian pasado los exámenes de ciclo, regresabamos de el departamento de Horticultura y al llegar cerca del auditorium, vimos un pick up «toyota» color rojo; Roberto Corado se despedía de sus compañeros de cuarto, era uno de los que se iban en «las pavas» en ese ciclo, me senti muy apenado, me acerque a despedirme; entre los que llegarón a recogerlo estaba su padre, «el viejo» como él le decía; todos le deseamos buena suerte en su nuevo derrotero; nos dijo » que se iba a sembrar cebollas» no volvi a ver jamás a Roberto Corado, nunca supe que fue de él y no sé porque fue uno de los compañeros que no se gradúo que se quedo en mi memoria, quizás fue debido a aquella ya lejana «tarde inolvidable»…
No recuerdo cuantas bajas tuvimos, ni el nombre de muchos de ellos, pero no me olvidé de «cuaco»; los que sobrevivimos al Ing. Cesar Arístides Solano (QEPD) un excelente mentor y al Ing. Gregorio Vides,»los coladores» del primer año, vimos con estupor que nuestras muchas preocupaciónes no terminaban alli, pues en las materias del segundo ciclo tendriamos otra vez de profesor al Ing. Solano…¿quienes seguiriamos?; de una tanda de ciento cincuenta y nueve alumnos, egresamos de nuestra amada «alma mater», la Escuela Nacional de Agrícultura RQ» de El Salvador C.A., un tambien inolvidable 9 de Dicíembre de 1972 sesenta y siete nuevos agrónomos.

Actual Gobierno, hace lo correcto?

Hola Colegas:

Con mi agradecimiento, por la atencion prestada para leer estas lineas.

Les comento que, este dia me he enterado, de que existen serias posibilidades para que paises mal llamados Desarrollados, aumenten la desinformacion y el caos a que esto conlleva.

Aclaro, yo no pertenezco a ninguna organizacion politica, ni religiosa. Pero mi formacion academica incluye Macro-Economia.

El asunto es que con las actividades que el actual gobierno esta realizando, y que benefician a las mayorias (entiendace: a los que han estado mas jodidos); se provoca un desbalance (se reduce la explotacion en el mundo), a las Economias falsas (las que estan basadas en servicios y NO en produccion), algo como lo que han convertido a ES). y a eso se debe que han aumentado la desinformacion y la intriga a nivel de gobiernos elegidos legalmente en America Latina.

Me pregunto, que solvencia tiene la Embajadora del pais que ha sometido al mundo entero a la destruccion de sus recursos y ha condenado a las mayorias a vivir en absoluta pobreza economica, social y sicologica, para hecharle el muerto a nuestra Asamblea Legislativa?

Una explicacion simple de la situacion Economica, podria ser que:

1 lb. de cafe de altura, cuesta $ 1 dolar y produce 50 tazas (esto es un ej.. uds saben los precios reales). Vean la ganacia para los Mercaderes!

Estas 50 tazas, se venden a $3 cada una, y todo mundo feliz.

Pero en los 2 extremos, hay cambios interesantes.

Al lado del productor, para mantener el precio bajo, necesita exprimir a los trabajadores (que bien, verdad?); y por el lado del comprador (que ya esta exprimido), $3 ya es un precio alto, y para mantener esos precios de venta, es necesario balancear los ingresos; tal como ocurre en los paises mencionados. La idea basica en Economias falsas, es que los ciudadanos ganen y gasten todo lo que reciben. Esto en Economia, se llama el sistema de recirculacion de la moneda, esto empobrece al 99% de la poblacion y enriquese al 1% restante! Segun Oxfam 62 familias poseen la mayor parte de la riquesa. Vean enlace, por favor:

https://www.oxfam.org/es/sala-de-prensa/notas-de-prensa/2016-01-18/62-personas-poseen-la-misma-riqueza-que-la-mitad-de-la?utm_source=oxf.am&utm_medium=Zn2m&utm_content=redirect

Los Latinoamericanos, tendremos que decidir si apoyamos o no, esta situacion. Les sugiero, que se informen; este texto es insignificante.

Les recuerdo, que desde antes de la invasion Europea (1492), los indigenas americanos han mostrado en un sin numero de veces, su espiritu revulucionario (el que intentaron eliminar, por medio de la religion); los que habitaron lo que ahora es El Salvador, vinieron del norte y sur, por rebeldes! En America, no habia religion, ni dueno de la tierra. Vivian en comunidad. Respetaban la Naturaleza!

Despues de la invasion, tenemos a Prudencia Ayala candidata a la presidencia 1930, Anastacio Aquino 1833, Feliciano Ama y Farabundo Marti 1932. Entre otros.

Esto, parece demostrar, que el espiritu revolucionario y la rebeldia a la esclavitud, viene desde los pueblos originales!

Valga la pena mencionar, que esto no se trata de partidos politicos, se trata de permitir que continue la esclavizacion Latinoamericana. O evitarla.

Para finalizar me pregunto: Cual es la diferencia entre 1 hora de vida, de un campesino y un Especialista de Naciones Unidas? El primero uds. saben cuanto gana por hora y el de NU, ganaba $ 5000.00/mes en 1992!. Por que no ganan lo mismo? Podrian hacerlo, si los centros Educativos Nacionales fuera gratuitos, con vivienda y alimentacion incluida y su ingreso fuera por merito y no por cuello, o no?

Si llegaron hasta aqui, muchas gracias.

agrquinonez.
PD:
Para evitar confusion, por favor pidanme aclaracion.

“CRONICAS DE UN ESTUDIANTE DE AGRICULTURA”

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(XV Graduación 1970-1972)…”Todos los de agricultura son unos buenos muchachos”…
“COMPAÑEROS…YO TENGO EXPERIENCIA”

Cuando, partí hacia la ENA, a mediados de Enero de 1970, sentí mucha confianza, pues había platicado con Moisés Vásquez (QEPD) y Abdón Rodríguez, quienes fueran mis compañeros en plan básico y bachillerato, Moisés, conocido con el nombre de “Dr. Jeringa” y muy famoso en la escuela, me había dicho que me iba a proteger, que no me preocupara; pero con la intensa jodarria que desato “Jeringa” fue expulsado por inspectoria por dos semanas, para que no hostigara a los reclutas, por lo que me quede sin protector durante todo el mes de la reclutada, la que fue extenuante y de mucho sacrificio, dos compañeros panameños hijos de grandes hacendados de Chiriquí, decidieron marcharse de la ENA debido al acoso de los antiguos, solo se quedo Agustín Gutiérrez, de extracción humilde en ese país .
Una tarde de finales de febrero, después a de la jornada de estudios, me sentí más cómodo, ya habíamos recibido el tradicional “bautizo” en el auditórium, eso culmino con el fin de la reclutada, ya teníamos nuestros “nombres”, la normalidad en nuestra vida de internos en la escuela llego por fin, sentí un gran alivio de ya no tener el acoso y las molestas bromas de los antiguos (ingenieros); los “nombres” eran dados tradicionalmente por una “asamblea” de alumnos de los años superiores, algunos “nombres” eran heredados por el parecido físico de un recluta con algún estudiante de segundo o tercer año, con un egresado, con un “paveado” o por la ocurrencia sarcástica de algún gracioso, también los “nombres” femeninos eran por un parecido o por haber concursado a “candidata a reina” en la noche del bautizo, pero también habían “rebautizos”, los que eran puestos por compañeros del mismo año por algún acontecimiento casual e inesperado sucedido a un despistado compañero.
El bullicio que se armo en el aula, me trajo recuerdos de mi escuelita de mi Cojutepeque de infancia, cuando la profesora Tenchita se ausentaba, la clase se llenaba de un “palabrerío” incomprensible como en la torre de Babel; don Napito, el inspector, nos había dicho que en esa hora no tendríamos clase y que todos los años tenían una directiva que los representaba ante las autoridades de la escuela y que eligiéramos a quienes nos representarían, que teníamos toda la hora y con un acostumbrado ademán el que le vería en mis tres años de interno, sé puso el dedo índice debajo del tabique nasal, como queriendo resaltar su pequeña nariz, nos advirtió no hiciéramos mucha bulla y eligiéramos a nuestros representantes, salió despacio del recinto, dejándonos a un natural libre albedrio.
En las tres tandas de compañeros de primero, segundo y tercer año, había nombres famosos, entre los que recuerdo a: zanate, trago amargo, susto, cochinada, el nene, don napito, (este compañero de tercer año, tenía un parecido físico con don Napo Tigre, el inspector), manos chucas, trepano, papa checho, el guardia, caramelo, garrote, el virgo, la petunia, Siguanabo, chancleta, patas chucas, chilillo, el guillo, charancuaco, jocotillo, calzoncillo, colchoneta, la zorra, taco, Lotario, mal aspecto, chiche cuma, chico cuche, hipo, chumbulúm, el sapo, radio diez, etc., etc., si sigo no termino; en una ocasión Manuel Gustavo Vásquez, llego a las gradas del edificio “C”, diciendo: “esos de tercer año, son yucas para poner apodos”, a lo que los que allí estábamos le preguntamos: “ ¿y cómo te pusieron?…”Supermán ¡”, contesto Gustavo muy alegre, uno del grupo le replico: “vale verga, para nosotros vos sos la Maura ¡”; doña Maurita, la ecónoma por esos días, era de voluminoso cuerpo y cabeza pequeña igual a la de Gustavo, quien fue conocido posterior a eso como “doña Maurita” y no como “Supermán”.
Ramón Bermúdez (IV promoción) fue mi primer jefe egresado de la ENA en la agencia de la ABC (Administración de Bienestar Campesino) de Nueva Guadalupe, San Miguel, supe le decían “el puspo”, en sus años de escuela había formado parte de un trió de guitarra, quienes al interpretar sus canciones en el auditórium ante el público escolar y profesores de la ENA, se ponían pálidos por el pánico escénico, por lo que fueron bautizados como “el trió la puspazón”, viniéndole de allí el “nombre” de “el puspo” y así, ya en mi vida profesional, conocí a egresados de las primeras promociones de mi “alma mater”, con “nombres” originales y repetidos, mi gran amigo y compañero Julio Cesar Martínez (II promoción) fue bautizado como “Trabajito”, a Marco Tulio Funes Morataya (QEPD) de la III promoción, le pusieron “Huevos de oro”, según decían, por su tremenda afición al descanso; a José Napoleón Bonilla h. , quien fuera director de la ENA y de la ( I promoción), le clavaron “La chacha Bonilla”.
La tradición de los sobrenombres se remonta a la primera promoción de la escuela, inclusive algunos profesores y empleados administrativos tenían “nombres”, los que eran propinados por los estudiantes, recuerdo a una hermosa secretaria de apellido Zaldívar, de piel morena a quien le llamaban “la pantera” supe de un sarcástico inspector de los primeros años de la ENA , “burro cuto”, quien acostumbraba poner el famoso tango argentino “adiós muchachos” en los altavoces de la inspectoria, en la noche a la víspera de que algún alumno “se fuera en las pavas” por insuficiencia académica o por faltas graves a la estricta disciplina, dicen que al oír la voz de Carlos Gardel , media hora antes de apagar las luces, algunos alumnos ni dormían y que “burro cuto” al día siguiente, se paraba a la entrada al auditórium a la hora del desayuno, mirando a todos los alumnos que entraban, diciéndoles: “¿este, será tu ultimo desayuno?.
Después de salir don Napito del aula y a quien los alumnos de tercer año, le llamaban cariñosamente “Napo tigre”, sobrevino aquel generacional bullicio, el que todo estudiante a vivido en cualquier aula en su proceso educativo, cuando se escucho una voz chillona y estridente que quería sobreponerse al jolgorio inusitado en ausencia del profesor: “compañeros…yo tengo experiencia”…compañeros …yo tengo experiencia, compañeros ¡…, me fije de donde provenía la voz y le vi, todavía estábamos pelones, sus orejas que me parecieron enormes al tamaño de su cara, sobresalían, pareciéndome un cántaro de de barro de Guatagiagua, después supe era Jorge Alberto Fajardo Lima, quien a pesar de promocionarse con tanto grito y tesón, no fue tomado en cuenta para ser directivo a pesar de su “mucha experiencia”, pero si fue conocido en adelante como “experiencia”; no sé ni cómo, pero fui elegido presidente del curso, algo que no me cruzo por la mente antes de la elección.
Se preguntara el amable lector si yo tuve “nombre”, claro que si, este se remonta a 1967 cuando estudie cuarto curso en el Instituto Nacional de La Unión, allí conocí a José Alejandro Espinoza Fiallos, con quien fui compañero de año y tuve conflictos por una jovencita que él pretendía, por cosas de la vida me lo encontré en segundo año en la ENA y quiso hacerme la vida imposible, lo amenace qué si me tocaba un tan solo pelo, le rompería todo el hocico, me tuvo miedo, pero busco a otro que lo hiciera por él, fue su “mujer”, Antonio “el gordo” Ortiz (QEPD), a pesar de toda la jodarria del gordo, no me hizo la vida imposible, de eso se encargaría el Ingeniero Cesar Arístides Solano (QEPD), el temible y odiado “gallo de lata”, con química agrícola I y II, bioquímica I y II, en primer año y fisiología vegetal durante el segundo año, el Ingeniero Solano fue el máximo colador de mi promoción.
La noche del “bautizo” fue un viernes, al fin se terminaría la reclutada, esta se celebraba en el auditórium, con la celosa presencia de don Napito “tigre” y el “ticher” Ibarra, algunos profesores se quedaban al evento, principalmente los profesores residentes; Espinoza Fiallos (la María), había sido candidato a Reina para su reclutada y persuadió al “gordo” Ortiz y a otros para que impulsaran mi candidatura, lo que logro con éxito, fui vestido y maquillado de fémina para el evento, mi acompañante fue Julio Roni Revelo (XIII promoción), con quien hicimos después una buena amistad; la María y el gordo Ortiz, cuando se pedía un nombre para mi bautizo, gritando a todo pulmón lograron conseguir fuera bautizado infamemente como “La Chagua” , irónicamente ese era el nombre de la empleada de la tienda, con quien tuve que departir al llegar a tercer año por mi calidad de directivo, por lo que era objeto de bromas de compañeros clientes de la tienda al encontrarme junto a ella despachando.
Una mañana a mediados de los 90’s en Metrocentro de San Salvador, me encontré a Espinoza Fiallos, nos saludamos ya como todo unos profesionales, me conto que residía en Canadá, a donde emigro en los años 80’s huyendo del conflicto armado y que se había casado con Cecy, la chica de nuestra disputa, esa fue la última vez que le vi, esta es la historia de mi nombre, mi heredero ( con cierto parecido a mi), quien llego cuando yo cursaba tercer año, se fue en las pavas en el primer ciclo de su año.